El crecimiento del PIB de China se ha ido moderando a lo largo de 2011, sin embargo, los esfuerzos por enfriar la economía no han podido frenar el aumento de la inflación.
Sin embargo, los esfuerzos por enfriar la economía no han podido frenar el aumento de la inflación.
El ciclo de ajuste de la política parece estar acercándose a su fin.
Los riesgos de cara al futuro están ahora más equilibrados.
Tal y como estaba previsto, el crecimiento de Asia se moderó en el segundo trimestre debido al aumento los precios de las materias primas y a las consecuencias del terremoto de Japón del pasado marzo.
El crecimiento se ha moderado en toda la región. En particular se han desacelerado la producción industrial y el crecimiento de las exportaciones.
A pesar del aumento de los riesgos bajistas, las perspectivas para el resto del año son positivas. La moderación del segundo trimestre fue acorde con las previsiones, y ha contribuido a mitigar las presiones de recalentamiento. Para el segundo semestre prevemos una suave recuperación.
La inflación sigue preocupando. Aunque la inflación general se ha moderado tras estabilizarse los precios de las materias primas, las presiones sobre la demanda se mantienen, tal y como lo refleja el aumento de la inflación subyacente.
Se prevé que se producirán nuevos ajustes monetarios, aunque a un ritmo gradual y restringido por la preocupación que despierta la desaceleración del crecimiento y la situación de la economía global.
Los riesgos están ahora más equilibrados que en nuestro anterior informe trimestral ya que se han reducido las presiones de recalentamiento y se han incrementado los riesgos bajistas.
Uno de los legados del programa chino de estímulo masivo centrado en infraestructuras realizado en 2008-09, ha sido el aumento de la deuda local gubernamental.
Uno de los legados del programa chino de estímulo masivo centrado en infraestructuras, realizado en 2008-2009, ha sido el aumento de la deuda local gubernamental.
Prevemos una moderación de la tendencia debido a las dificultades que plantean los altos precios del petróleo y los trastornos de la demanda debido al terremoto de Japón, aunque las perspectivas de un crecimiento sostenido siguen siendo buenas.
La inflación es el riesgo predominante en estas perspectivas. Los efectos de la segunda ronda de los recientes aumentos de los alimentos y la energía son evidentes, y las presiones de la demanda se han hecho ahora más acuciantes.
Serán necesarias nuevas medidas de ajuste monetario para controlar la inflación. Si los precios de las materias primas se mantienen altos, en la mayoría de los países habrá margen para medidas fiscales que amortigüen las consecuencias de la inflación y el crecimiento.
Los mayores riesgos siguen inclinados hacia el recalentamiento.Dicho esto, los factores que frenan el crecimiento pueden ser los que aporten equilibrio.